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Protección de cuerdas de seguridad frente al roce

Las cuerdas de seguridad son un elemento esencial de la cadena de aseguramiento, detiene la caída absorbiendo el impacto que producimos.
cuerdas de seguridad

Las cuerdas de seguridad son un elemento esencial de la cadena de aseguramiento, detiene la caída de forma segura absorbiendo el impacto que producimos y, a menudo, puede ser incluso nuestro modo de progresión en cuanto a trabajos verticales se refiere.

Las cuerdas, por lo general, son frágiles a muchas clases de agresiones y es muy importante su cuidado, protección y mantenimiento para ahorrarnos sustos y trabajar de manera segura con ellas. La vida útil de las cuerdas y el mantenimiento de sus propiedades depende de factores muy variables tales como:

  • La frecuencia de utilización
  • La frecuencia con que se producen caídas sobre ella
  • El tipo de caídas
  • Agentes externos tales como la roca contra la que roza o el agua de la lluvia
  • El cuidado y mantenimiento con que tratemos la cuerda de seguridad durante su tiempo de actividad

Los fabricantes recomiendan un período máximo de almacenamiento de entre 4 y 5 años desde la producción de la misma y un período máximo de vida activo de entre 10 y 12 años pues aunque se haya almacenado de forma correcta, cuidado y realizado un mantenimiento óptimo a lo largo del tiempo, las propiedades de las fibras sintéticas de las que se compone pierden sus virtudes con el paso de este, y si buceamos un poco en catálogos técnicos no hay ni un fabricante que se moje más allá de estos parámetros.

Sistemas anticaídas para trabajos en altura

Los operarios que realizan trabajos en altura, trabajos verticales o trabajos en espacios confinados deben contar con todos los sistemas anticaídas necesarios para proteger su integridad. Entre los equipos de protección individual (epis) destacados que se utilizan en este tipo de trabajo como soluciones de seguridad en altura, se encuentran:

  • Arneses: es el equipo de unipersonal de seguridad formado por correas que actúan de cinturón y tirantes que se ajustan a los hombros, pecho y piernas. Esto permite que el trabajador se fije a cualquier dispositivo anticaídas.
  • Cascos: es la protección de cabeza. Este tipo de protección es fundamental para evitar impactos contra el suelo, de objetos, escombros e, incluso, descargas eléctricas.
  • Cuerdas de seguridad: existen las cuerdas dinámicas y semi-dinámicas. Se utilizan para asegurar al operario de una posible caída y como cuerdas auxiliares, respectivamente.

Estos sistemas anticaídas se deben proteger, pues con el uso continuado pueden deteriorarse y romperse. En el caso de las cuerdas de seguridad, el roce puede generar un desgaste que acabe rompiendo la cuerda y, en consecuencia, el trabajador caerá al vacío. Por eso, es muy importante utilizar protección antiroce que evite el deterioro.

¿Para qué sirve la protección para cuerdas de seguridad?

El uso continuo de las cuerdas, a menudo suponen un desgaste importante de las mismas dado que hablamos de un material bastante sensible y con mucha facilidad de corte.

Es por ello que debemos de cuidarlas y protegerlas, en la mayoría de trabajos con cuerda (altura, verticales), debemos de tener en cuenta las aristas, esquinas o elementos cortantes que pueden deteriorar nuestras cuerdas a la hora de trabajar, las cuerdas están preparadas para soportar el peso del operario sin problemas, pero si su integridad se ve afectada, existe un riesgo muy probable de caída.

Estos accidentes suelen tener resultados muy graves para el trabajador. Por eso, todas las soluciones de seguridad que establezcamos son pocas. En muchas ocasiones, si no tenemos conocimientos ampliados de qué protección individual debemos usar para cada tipo de trabajo, se escogen los epis de manera errónea o en menos cantidad de lo realmente necesario.

Para saber qué protecciones anticaídas, tanto individual como colectiva, es necesaria para un proyecto en concreto, es recomendable recibir asesoramiento de expertos en la materia.

Tipos de protección antiroce

  1. Protecciones flexibles: son los protectores más habituales para el uso de cuerdas fijas, llevan una especie de almohadilla que se adapta a la superficie de la cuerda que más posibilidades tiene de roce. Se pueden utilizar con gran eficacia para trabajos en espacios confinados.
  2. Protectores rígidos: especiales para escalada en entornos agresivos como roca o piedra.
  3. Protectores articulados con rodillos: combinan elementos de protección rígida con rodillos reductores de fricción. Para el caso de trabajos verticales en edificios y similares, es una buena herramienta.
técnico PRL
Tomás Ureña Gallego

Técnico P.R.L y Formador de trabajos en altura en Workprotec

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