Mantenimiento en instalaciones industriales: cómo proteger los trabajos en altura

trabajo en altura

Una instalación industrial puede estar perfectamente diseñada para producir, almacenar o distribuir, pero eso no significa que esté preparada para realizar trabajos de mantenimiento en altura de forma segura.

Con el paso del tiempo aparecen equipos que necesitan ser revisados, instalaciones que deben limpiarse, luminarias que hay que sustituir, conductos que requieren intervención o elementos situados en zonas elevadas a los que los técnicos necesitan acceder.

Y es precisamente durante estas actuaciones cuando aparecen algunos de los riesgos que no siempre se tienen en cuenta en el diseño inicial de una instalación.

El mantenimiento también debe estar previsto desde el principio

Cuando se diseña una instalación, normalmente se presta mucha atención al proceso productivo: dónde estarán las máquinas, cómo circularán los materiales o dónde se ubicarán las diferentes instalaciones.

Sin embargo, existe otra cuestión que debería plantearse desde el principio:

¿Cómo accederá un trabajador a cada equipo cuando sea necesario realizar su mantenimiento?

Una máquina puede funcionar durante años sin ningún problema, pero llegará el momento de revisar un componente, sustituir una pieza o realizar una operación de limpieza.

Si ese equipo está situado a cierta altura y no existe un acceso seguro, el mantenimiento puede convertirse en un trabajo con riesgo de caída.

El riesgo de caída no está únicamente en las cubiertas

Cuando hablamos de trabajos en altura, es habitual pensar inmediatamente en una cubierta.

Sin embargo, dentro de una empresa pueden existir muchos otros puntos donde un trabajador puede quedar expuesto a una caída a distinto nivel:

  • Plataformas de mantenimiento.

  • Estructuras metálicas.

  • Altillos y zonas elevadas.

  • Equipos de climatización.

  • Conductos e instalaciones.

  • Depósitos y tanques.

  • Silos.

  • Maquinaria industrial.

  • Pasarelas técnicas.

  • Zonas superiores de instalaciones.

  • Escaleras y accesos elevados.

  • Huecos y desniveles.

  • Equipos situados sobre estructuras.

En muchos casos, estas zonas no presentan un riesgo evidente durante el funcionamiento habitual de la empresa. El problema aparece cuando un trabajador necesita acceder a ellas para realizar una intervención.

¿A partir de qué altura existe riesgo?

Es frecuente escuchar que “a partir de dos metros hay que utilizar protección”.

Sin embargo, desde el punto de vista preventivo, no debería utilizarse únicamente una cifra como criterio para decidir si una zona es segura o no.

Lo importante es valorar la existencia de un riesgo de caída a distinto nivel y adoptar las medidas preventivas adecuadas en función de las características del trabajo.

Por eso, una intervención de mantenimiento debe analizarse teniendo en cuenta factores como:

  • Altura de trabajo.

  • Posibilidad de caída a distinto nivel.

  • Duración de la intervención.

  • Frecuencia de acceso.

  • Posición que debe adoptar el trabajador.

  • Existencia de bordes o huecos.

  • Características de la superficie.

  • Accesibilidad del equipo.

  • Necesidad de utilizar herramientas o materiales.

  • Posibilidad de rescate en caso de caída.

La altura es un factor importante, pero no debería ser el único criterio para determinar las medidas de protección.

El problema de las instalaciones que nunca fueron pensadas para su mantenimiento

Uno de los escenarios más habituales se produce cuando una instalación se construye sin considerar cómo se realizará el mantenimiento futuro.

Por ejemplo, una empresa puede instalar un equipo de climatización en una zona elevada.

Durante la instalación, los operarios pueden acceder mediante medios auxiliares de obra.

Pero meses o años después, cuando sea necesario realizar una revisión, aparece la pregunta:

¿Cómo va a acceder el técnico hasta ese equipo?

Si no existe una solución permanente, puede terminar recurriéndose a escaleras portátiles, plataformas móviles u otros medios que no siempre son la solución más adecuada para realizar determinados trabajos.

Por eso, la seguridad del mantenimiento debería plantearse antes de que llegue el momento de intervenir.

No basta con poder llegar: hay que poder trabajar

Otro error habitual es considerar que una instalación es accesible simplemente porque existe una escalera o algún medio para llegar hasta ella.

Pero acceder y trabajar de forma segura son dos cuestiones diferentes.

Un técnico puede conseguir llegar hasta una zona elevada y seguir encontrándose expuesto a una caída mientras:

  • utiliza herramientas;

  • manipula componentes;

  • transporta materiales;

  • realiza una reparación;

  • inspecciona una instalación;

  • limpia un equipo;

  • trabaja cerca de un borde.

Por eso, el diseño de una zona de mantenimiento debe contemplar tanto el acceso como el desplazamiento y la posición de trabajo.

¿Qué soluciones pueden utilizarse?

No existe una única solución válida para todas las instalaciones.

Dependiendo de las características del lugar y de los trabajos que deban realizarse, pueden estudiarse diferentes sistemas.

Pasarelas técnicas

Permiten crear recorridos definidos para acceder a equipos e instalaciones, especialmente cuando es necesario desplazarse sobre cubiertas o superficies donde no existe una zona de paso adecuada.

Barandillas de protección

Cuando existe un borde con riesgo de caída, una protección colectiva puede evitar que el trabajador llegue hasta la zona de peligro.

Líneas y sistemas de anclaje

En determinadas situaciones puede ser necesario utilizar sistemas de protección individual contra caídas conectados a dispositivos de anclaje adecuados.

La solución debe diseñarse teniendo en cuenta el trabajo previsto, el recorrido y las condiciones reales de utilización.

Escaleras y accesos seguros

El acceso también forma parte de la solución. Una instalación puede necesitar escaleras fijas, accesos técnicos u otros sistemas específicamente diseñados para permitir que los trabajadores lleguen a las zonas de mantenimiento.

Protección de huecos y zonas frágiles

Los huecos, lucernarios, aberturas y superficies que no soportan el tránsito también deben identificarse y protegerse cuando puedan generar un riesgo de caída.

¿Qué debería revisar una empresa?

Antes de realizar trabajos de mantenimiento en altura, es recomendable identificar todos los puntos de la instalación donde los trabajadores puedan estar expuestos a una caída.

Una revisión puede comenzar con preguntas sencillas:

  • ¿A qué equipos se necesita acceder?

  • ¿Con qué frecuencia se realiza el mantenimiento?

  • ¿Existe un acceso seguro?

  • ¿Existe una zona de paso?

  • ¿Hay bordes o desniveles?

  • ¿Existen huecos o superficies frágiles?

  • ¿El trabajador necesita utilizar herramientas durante la intervención?

  • ¿Existe protección colectiva?

  • Si se utiliza un sistema anticaídas, ¿es adecuado para el trabajo?

  • ¿Se ha previsto cómo realizar un rescate en caso de caída?

Estas preguntas permiten detectar situaciones que pueden pasar desapercibidas durante el funcionamiento normal de la empresa.

La prevención no debería empezar el día que aparece una avería

El mantenimiento forma parte de la vida útil de cualquier instalación.

Por eso, esperar a que aparezca una avería para plantearse cómo acceder de forma segura a un equipo puede generar improvisaciones, retrasos y situaciones de riesgo.

Una instalación bien preparada debe permitir que sus trabajos de mantenimiento puedan realizarse de forma planificada y con sistemas de protección adecuados.

Esto es especialmente importante en instalaciones industriales donde existen equipos elevados, cubiertas, estructuras, depósitos, maquinaria o zonas técnicas de acceso periódico.

Una instalación segura también debe estar preparada para su mantenimiento

La seguridad no termina cuando una instalación comienza a funcionar.

Cada equipo, estructura o zona técnica que requiera intervenciones futuras debería contar con una forma segura de acceso y trabajo.

En Workprotec analizamos las necesidades de cada instalación para plantear soluciones adaptadas al trabajo que realmente debe realizarse: accesos, pasarelas técnicas, escaleras, barandillas, sistemas de anclaje y otras soluciones de protección frente a caídas.

Porque una instalación no debería ser segura únicamente cuando está en funcionamiento.

También debe serlo cuando un trabajador tiene que acceder a ella para mantenerla.

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