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Triángulos de fuerzas

En los trabajos en altura se deben usar sistemas de protección individual anticaídas como medidas de seguridad para trabajos en altura.
medidas de seguridad para trabajos en altura

Según la Asociación Nacional de Empresas de Trabajos Verticales, ANETVA, por trabajos verticales debemos entender los trabajos temporales en altura en los que el trabajador está suspendido de cuerdas (una de seguridad y otra de trabajo); y no aquellos en los que se realizan trabajos en altura utilizando otros medios de acceso u otros sistemas de protección individual anticaídas como medidas de seguridad para trabajos en altura.

Dónde se realizan los trabajos verticales

Los trabajos verticales no son exclusivos del sector de la construcción. También son habituales en otras actividades profesionales como:

  • Las tareas de mantenimiento en el sector industrial.
  • Reparaciones y mantenimiento de líneas eléctricas aéreas o aerogeneradores.
  • Actividades de ocio, como la escalada o la tirolina.
  • Tareas de rescate de escaladores u operarios que quedan atrapados en puestos de trabajo a los que se ha accedido mediante técnicas de acceso y posicionamiento mediante cuerdas, etc…

En los trabajos verticales, la cabecera es el origen y principio del anclaje del sistema al que se fija el trabajador, es decir, el punto en que se anclan las cuerdas de seguridad y/o trabajo a la estructura o al edificio sobre el que se realizará la tarea.

Triángulo de fuerzas

Cuando, para el trabajo a llevar a cabo, la fuerza o peso a la que se somete al sistema se quiere repartir entre dos anclajes, en la cabecera se forma lo que denominamos triángulo de fuerzas.

Dicho triángulo tiene tres vértices, los dos anclajes de cabecera y el punto de unión del conector/mosquetón del trabajador con las eslingas/cuerdas.

Con las eslingas/cuerdas y la línea imaginaria entre los dispositivos de anclaje se genera un sistema con forma de triángulo que, como ya hemos citado, pretende repartir las fuerzas y la energía que pueda generar el propio peso en suspensión o el generado durante una caída, en caso de producirse.

El deseable reparto de la carga y también el esfuerzo que soporta cada anclaje dependen directamente del ángulo que formen las dos eslingas/cuerdas empleadas en el sistema, tal y como podemos observar en la siguiente imagen:

triángulos de fuerzas
Porcentaje de esfuerzo soportado por los anclajes en función del ángulo que forman entre sí las eslingas/cuerdas. Fuente: Goer

Como podemos observar, la solución óptima pasa por instalar el sistema de forma que el ángulo entre eslingas y/o cuerdas sea el menor posible, consiguiendo así que cada dispositivo de anclaje trabaje en torno al 50% de su capacidad portante. De esta forma, la resistencia de reserva, no alcanzada por los anclajes, queda reservada para situaciones de sobresfuerzos inesperados o sobrevenidos durante el desarrollo de los trabajos verticales.

Cálculo del triángulo de fuerzas

En estos casos, el esfuerzo soportado por cada anclaje lo podemos calcular mediante la siguiente fórmula: F= (P/2)/cos⁡α

Donde:

  • F es el esfuerzo al que se somete a cada anclaje, medido en Newton (N).
  • P es el peso que cuelga del sistema, se mide en Newton (N), debiendo recordar en este punto que el peso se obtiene mediante el producto de la masa (m) por la gravedad (g).
  • α es el ángulo formado por las eslingas/cuerdas respecto a la vertical, y coincide con la mitad del ángulo que forman las eslingas/cuerdas entre sí.

Cuando el valor de F se acerca a P, el reparto de cargas prácticamente no existe, y los anclajes no trabajan de manera colaborativa y solidaria, sino que se ven sometidos a un esfuerzo prácticamente idéntico al que estarían sometidos en caso de estar instalados de forma individual.

Triángulo de fuerzas en las tirolinas

Un caso muy distinto al comentado hasta aquí es el de las tirolinas, pues el ángulo entre las cuerdas es relativamente alto, lo que genera altas tensiones y esfuerzos en los anclajes, que a su vez va en contra del principio de reparto de cargas.

En este sentido, las tirolinas no pretenden repartir cargas, sino desplazarlas a lo largo de su trazado/recorrido. El desplazamiento horizontal exige ángulos muy grandes, normalmente superiores a los 140 grados, que generan, como ya hemos dicho, altísimas tensiones en los anclajes.

Esto supone no sólo seleccionar dispositivos de anclaje adecuados, sino también garantizar que el soporte sobre el que éstos se instalan dispone de la resistencia y capacidad portante necesarias.

Cualquiera de estos trabajos debe encomendarse a una empresa con alta especialización y recursos para que, con la planificación adecuada y la puesta en marcha de los equipos y medidas organizativas necesarias, se pueda garantizar la seguridad y salud en los trabajos o actuaciones a acometer.

Medidas de seguridad para trabajos en altura

Workprotec dispone de los equipos humanos necesarios y de los equipos de protección individual específicos como medidas de seguridad para trabajos en altura. En el primer caso con una alta formación y cualificación profesional. En el segundo, completamente revisados conforme a la normativa vigente.

Fuentes

Fernando Espinosa Gutiérrez
Fernando Espinosa Gutiérrez
Arquitecto técnico y Técnico PRL

Formador en Seguridad y Salud en la Fundación Laboral de la Construcción y Colegios Profesionales de Arquitectos y Arquitectos Técnicos.
Elaboración de estudios y estudios básicos de seguridad, asesoramiento a empresas para la redacción de planes de seguridad y salud y documentos de gestión preventiva.
Coordinador de seguridad y salud en fase de ejecución.

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