Dos riesgos, una misma solución: caída de personas y caída de objetos
Cuando se habla de seguridad en altura, se piensa casi siempre en la caída de trabajadores. Pero en una obra en construcción existe un segundo riesgo igual de grave: la caída de objetos y materiales —herramientas, restos de encofrado, cascotes, elementos de fachada— desde niveles superiores, que pueden impactar sobre otros operarios, sobre viandantes en la vía pública o sobre edificios colindantes.
Las redes de seguridad son una de las pocas medidas de protección colectiva capaces de cubrir ambos riesgos a la vez. De hecho, la propia normativa técnica (UNE-EN 1263-1) distingue el tamaño de malla según la función: hasta 100 mm si la red solo protege personas, pero 25 mm si además debe retener objetos. Esa diferencia técnica es la que marca si una instalación protege solo a quien trabaja en altura o también a quien pasa por debajo.
Según datos oficiales de la Estadística de Accidentes de Trabajo del Ministerio de Trabajo, las caídas desde altura son una de las principales causas de accidente grave y mortal en España: 1 de cada 8 accidentes de trabajo mortales es una caída desde altura, con más de 27.000 caídas registradas y en torno al 20% de los accidentes graves. En el sector construcción, donde la exposición a este riesgo es constante en casi todas las fases, es una de las causas que más peso tiene en la siniestralidad grave del sector.
¿Por qué la seguridad en altura debe planificarse por fases?
Una obra no presenta los mismos riesgos en la semana 2 que en la semana 20. Los huecos de forjado, los bordes de fachada, los patios interiores o las cubiertas de acceso complejo van apareciendo y desapareciendo según avanza la construcción, y cada uno exige un sistema de red distinto:
Estructura y forjados — Sistema S. Durante el levantamiento de la estructura, los huecos de forjado quedan expuestos. La red horizontal Sistema S, sujeta mediante cuerda perimetral, cubre el hueco por debajo y protege frente a la caída de operarios y de material hacia plantas inferiores.
Bordes de forjado y fachada — Sistema T. En el perímetro del edificio, la red en bandeja Sistema T se ancla a soportes metálicos en fachada, funcionando como elemento receptor que recoge tanto a un trabajador como a objetos que caigan desde plantas superiores.
Cerramientos y fachada — Sistema U. Mientras se ejecutan los cerramientos, los operarios trabajan en balcones, voladizos y fachadas sin cerrar. La red vertical Sistema U, sujeta a postes o consolas a modo de barandilla flexible, protege el borde del forjado y contiene el material que pueda desprenderse hacia la calle o zonas colindantes.
Cubierta y accesos complejos — Sistema V. Los trabajos en cubierta —impermeabilización, placas solares, remates— a menudo tienen bordes de difícil acceso. El Sistema V, anclado a soportes tipo horca, forma una especie de hamaca de seguridad que cubre estas zonas frente a caídas de personas y objetos.
Acabados y últimos remates. Aunque el riesgo percibido disminuye, los huecos de patinillos, ascensores o escaleras siguen presentes hasta el cierre definitivo de la obra. Soluciones como el cierre vertical entre plantas o redes específicas para huecos de escalera deben mantenerse activas hasta el final.
Caso real: instalación de redes de seguridad en HLA Clínica Belén
En Workprotec hemos llevado a cabo la instalación de redes de seguridad en las obras del complejo HLA Clínica Belén, un proyecto donde la planificación por fases ha sido determinante. El objetivo: una solución de protección colectiva que redujera tanto el riesgo de caída de trabajadores como el de caída de materiales durante toda la ejecución, adaptando el sistema de red conforme avanzaba la estructura.
Tres factores imprescindibles en este tipo de actuación:
- Planificación previa, evaluando los riesgos de cada fase —personas y materiales— antes de que aparezcan en obra.
- Instalación técnica correcta, con el sistema de red adecuado a cada fase y anclajes dimensionados conforme a UNE-EN 1263.
- Seguimiento continuo, revisando y adaptando la protección a medida que la obra evoluciona.
Protección colectiva frente a protección individual: una prioridad legal, no solo técnica
Los equipos de protección individual (EPI) —arneses, líneas de vida— protegen únicamente a quien los lleva puesto y solo frente a su propio riesgo de caída. No evitan que un objeto caiga sobre un compañero o un tercero. La protección colectiva, como las redes de seguridad, actúa con independencia del comportamiento individual y protege simultáneamente a todas las personas presentes en la zona de riesgo.
No es solo una buena práctica: el artículo 15.1.h de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales establece como principio de la acción preventiva “anteponer la protección colectiva a la individual”. Es decir, la ley obliga a priorizar sistemas como las redes de seguridad frente a depender únicamente de los EPI, siempre que sea técnicamente viable.
Workprotec: especialistas en seguridad en altura para cada fase de la obra
En Workprotec diseñamos e instalamos el sistema de red adecuado para cada fase de la obra —S, T, U o V— cubriendo tanto la protección frente a caídas de personas como la contención de objetos y materiales. Acompañamos el proyecto desde la estructura hasta los acabados, revisando y adaptando la protección conforme avanza la construcción.
Si tu obra está en marcha o en fase de planificación, contar con un especialista en seguridad en altura desde el inicio es la mejor inversión para proteger a tu equipo, a terceros y para cumplir con la normativa vigente.



